LAS HERRAMIENTAS
Hola, después de un tiempo sin compartir nada, dado que me llega tanta información reduntante por todos lados que siento que no vale la pena volver a repetir, me llega un whatsapp escrito por un amigo que me sorprende con una analogía bastante ingeniosa y una reflexión serena que creo que es digna de compartir.
LAS HERRAMIENTAS
Política, "Checks & Balances", vasos comunicantes, tuercas que se aflojan y que se aprietan, la democracia es el taller, la convivencia: la manufactura resultante.
Imagínense a alguien con todas las herramientas posibles a su disposición. Todas. Pero no todas sabe usarlas del todo bien y cuando se frustra o cuando alguien trata de orientarle en su manejo, las arroja sin miramiento contra quien quiera que sea.
Imagínense ahora a alguien, otro taller, que sin un juego completo de llaves, intenta, también como puede, sacar adelante una faena similar. De hecho la misma. Aflojando tuercas con los dientes si es necesario, ante la falta de un juego completo. Intentando hacer que el taller funcione con cierta dignidad y solucionando así sus problemas de Checks & Balances y vasos comunicantes.
Imagínense que las herramientas son las leyes. El juego de herramientas: el marco legal.
El que afloja tuercas con los dientes, pide un día al dueño del juego completo una de las llaves inglesas que le faltan para solucionar un grave problema que se le viene complicando desde hace tiempo. Si no se la puede dejar, pide al menos que le ayude a conseguir una por sus propios medios.
El dueño del juego completo de herramientas va a hacer lo que acostumbra. Empieza a blandir las herramientas de que dispone. Es más, como ve amenazado su monopolio "herramentistico", propone solucionar él mismo los trabajos de los que se hacía cargo el otro taller. El otro taller se opone puesto que cree poder solucionar su problema si puede disponer de las herramientas necesarias.
Llegados a este punto el que dispone de todos los medios inicia una campaña insólita de lluvia de herramientas contra aquel que no dispone de medios y pierde paulatinamente de vista el objetivo inicial de su uso. Todo con tal de preservar su monopolio de disposición de herramientas obvia incluso cual es la finalidad última de estas mismas. En su deriva coléria sentencia vehementemente y hace saber a todos los talleres de la zona que el taller que se ve obligado a aflojar tuercas con los dientes ni es un taller ni se le parece. A pesar de que los resultados y las manufacturas que logra son tanto o más dignas que las de todos los demás del gremio.
La retahíla vertida se agrava mientras el taller "oficial" esconde la preciada y necesaria herramienta. Dificulta, no... Imposibilita su obtención por otros medios, se mofa de la situación y humilla y desconsidera a su vecino bajo un aluvión de pesados aparejos volantes.
¿Les parecería justo esto?
Vergonzoso ¿no?...
¿Quién es el demócrata aquí? ¿Quién es el nacionalista? ¿el que posee todas las herramientas y sumido en la codicia de preservar su monopolio es capaz de perder de vista su propia utilidad? ¿o el que trata de sacar adelante su manufactura aún careciendo de ellas?
Porque, permitidme decir que poco se habla del nacionalismo institucional español.
Y lo cierto es que en el nombre de la unidad territorial y la soberanía nacional no son pocos los principios democráticos y derechos civiles que debieran prevalecer y se están atropellando, eso aquellos principios que han visto la luz. Porque en este país de triste historia, buenas gentes e infames gobernantes muchos son y han sido los principios que aún están por ver la luz.
Es efectiva, en cuestión de nacionalismo, la estrategia aquella de señalar groseramente lo de la paja en el ojo ajeno y eludir así que alguien pueda señalar la viga el el propio. Pero puestos a hacer comparaciones entre nacionalismos, no parece difícil advertir que mientras uno nace de la necesidad y la sed democrática y reivindicativa, el otro se sustenta a sí mismo a base de imponer a quienes le discuten el establishment, las obligaciones democráticas como un pétreo dogma articulado en torno a un ideario que va muy poco más allá del estricto cumplimiento de la ley. Y claro... Juegan con ventaja.
En democracia no es legítimo jugar con ventaja.
Ni tampoco lo es el no estar dispuesto a perder.
Pero eso se comprende mejor en una tierra donde una gran mayoría desciende de generaciones que han tenido que aprender a saber perder en más de una ocasión.
Me descojono cuando impunemente se descalifica el nacionalismo catalán como rancio, xenófobo, caduco y decimonónico por parte de los esperpénticos epígonos abanderados del nacionalismo español. Indeclarado por su innecesidad y feroz porque en juego se halla siempre el holgado bienestar de sus bienestantes clases.
Me descojono cuando vierten contra el adversario político las más aguerridas cualidades de su intrínseca, visceral y reaccionaria ideologia, menos mal que el refranero español es más sabio por ser precisamente popular que aquellos quienes se tienen tan por encima del pueblo: "dime de que presumes...que ya todos nos conocemos aquí."
Muchos de los independentistas muy difícilmente lo serían a la vista de otro talante... Frente a un oponente político con unos valores más democráticos (que no una ley más democrática)
¿Que es un valor...?
Parece difícil de explicar...
déjenme que mejor lo ilustre:
"prestarle por ejemplo una herramienta a tu vecino"
Muchos independentistas adorarian un Tótem en taparrabos con tal de huir de los valores de esa media España valientemente idiota que lleva cinco siglos pretendiendo una soberanía nacional forzada para obtener una unidad territorial así sea arrasada...
Cuestión de valores...
Lo sentimos francamente, y creo hablar por muchos, por esa otra media España que quedaría en el vasallazgo del que hoy nosotros, los catalanes, somos el máximo paradigma.
Como tantas otras veces hemos leído, esto lo dice un castellano parlante, hijo de inmigrantes andaluces cuyo verso favorito es de Roberto Iniesta:
"En mi carnet de identidad
Tu culo es mi localidad".
No se equivoquen desde donde quiera que puedan estar leyendo esto. El independentismo no es tanto nacionalismo como una actitud.
La actitud de quien aspira a construir algo desde los sólidos cimientos de los principios y los valores.
La actitud de quien no soporta más ver como se realiza la labor de administrarnos desde la depredación de quienes carecen de suficiente cultura política.
La actitud de quien no soporta más ver como se legitima el poder en la rapiña de vender el eslogan fácil y fanatizador sencillo de inocular.
La actitud de quienes no soportamos más seguir así y el largo camino que se nos propone no estamos dispuesto a andarlo con vosotros. Porque no tenemos la esperanza cierta de algo mejor, pero si de que algo pueda, por el mero hecho de ser nuevo, por el mero hecho de partir de unos valores más depurados, ser al menos diferente. Que no es poco.
Checks & Balances... Un marco legal sin principios democráticos no es nada.
Muchos se están cubriendo de vergüenza, otros están siendo cómplices y no son sólo políticos, también hay medios y gente preparada incapaces de ayudar al pueblo a discernir...
En democracia la equidistancia no es democrática. Solo es legal. A muchos les da igual... Saben que el futuro no aguardará a que nadie se confiese...
No es tan difícil... educación en valores... Por encima de la Ley están los Principios Democráticos y si estos no se respetan ¿Quién, a la larga, puede esperar que se respete la ley?
R. GALLEGO ESPINOSA.
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